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Enseñanzas de Kenji Tomiki Shihan - arte y espíritu
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   · El entusiasmo por fundar una sociedad de budo
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   · Instrucciones del Shihan
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· Higashi Sensei invitado

Por aquel tiempo hubo algún entrenamiento especial con un profesor de Daitoryu Aikijujitsu en el pequeño dojo del Budokan Japón y nos incorporamos inmediatamente. Durante su demostración enseñó una técnica que me impresionó a mí en particular. Él se colocó con las piernas abiertas boca arriba sobre el tatami con cuatro personas sujetando sus tobillos y muñecas. En un instante se deshizo de los cuatro. Nos costó creérnoslo, ya que era difícil de por sí contra una persona en la práctica del randori o en un encuentro. Fue un espectáculo muy extraño, pero los comentarios de todos mis compañeros del curso eran que aquello no parecía ser una técnica trucada. Más tarde le pregunté a Tomiki Shihan a cerca de la misma. Su inesperada respuesta fue: "¡Eso lo puedo hacer yo cuando quiera!" Sin embargo, de momento no le creí y la duda permaneció en algún lugar de mi mente.

En julio de 1979, más de 10 años después, se celebró el 2º Encuentro de Aikido Competitivo de todo Japón, tras el del año anterior. Fue organizado por la JAA y tuvo lugar en Kakunodate, la ciudad natal del Shihan, en la prefectura de Akita. Él acababa de regresar de una operación abdominal de Agosto del año anterior y enseñó con vendajes enrollados alrededor de su abdomen. Me nombró su uke para aquellos días. Era una gran oportunidad para que él me enseñara la técnica que se me había mostrado anteriormente hace más de diez años por el profesor de Daitoryu. Él la hizo con gran facilidad y sin esfuerzo. Una vez más, no hace falta decir que me quedé embobado en la profundidad de las técnicas.

Me estremezco cuando recuerdo la mañana de práctica del segundo día. Durante la fiesta de la noche anterior había bebido el delicioso sake local hasta el amanecer, lo que me provocó una muy mala resaca y un fuerte dolor de cabeza. Además, había comido varios cuencos de arroz con mis brotes de soja verdes favoritos, cogidos de un campo del lugar, lo que hizo que me hinchara. Mi condición física estaba en el peor estado posible. Pues bien, el entrenamiento comenzó y Tomiki Shihan, que se encontraba emocionado de un modo inusual, me lanzó con en poderoso y maravilloso shomen ate, pero mi sensación fue que aquello era una técnica cruel. Aún así, el número de caídas se incrementó y por alguna razón los efectos del alcohol desaparecieron y me las apañé para llegar al final. Él estaba convaleciente por aquel tiempo y era milagroso como su condición física podía tener aquél tipo de resistencia. Posiblemente él supiera cuanto le quedaba de vida, ya que murió cinco meses más tarde.